viernes, 11 de abril de 2008


Estrategias urbanas para un desarrollo más sostenible.
Araceli Reymundo Izard. Arquitectura Bioclimática.



Las circunstancias socioeconómicas han estimulado, de modo emocionante, muy diferentes respuestas para adaptar los procesos creativos y constructivos a una realidad variable. La arquitectura se encuentra inmersa en un mercado implacable en el que los parámetros económicos son absolutamente decisivos. Esto no debería ser preocupante si estos condicionantes no estuvieran guiados por unas directrices de rentabilidad a corto y medio plazo, donde los criterios medioambientales a largo plazo no son contabilizados.
Una de las consecuencias de la Globalización es la conciencia de la finitud del soporte habitable y sus recursos naturales. La tierra es explotada a gran escala y, aparte de la agricultura e industria, la construcción desempeña un importante papel en el consumo de estos recursos limitados.
Es por tanto necesario introducir parámetros de sostenibilidad en la interpretación del proceso constructivo completo.
La realización de un proyecto implica la implantación en un entorno, la aportación y retirada de materiales y el mantenimiento durante su uso. La reversibilidad de cada una de las fases será muy relevante en su valoración.
Podríamos simplificar de manera práctica que un proceso será tanto mejor cuanto menor sea su consumo material y energético. Así cabe preguntarse: ¿cómo apoyamos el desarrollo sostenible de los entornos?

(Fuente del texto: Editorial, revista Bajo Consumo del CSCAE. Nº 2/2007)



HEMOS ELEGIDO UN MAL CAMINO: CRECER ECONÓMICAMENTE A COSTA DEL MEDIO AMBIENTE Y ESTO YA ESTÁ PASANDO FACTURA

La construcción, motor durante más de una década de la economía española, consume en el proceso edificatorio:
40% de los recursos materiales
33% de la energía
50% de las emisiones y deshechos
Millones de toneladas de residuos
Transformación irreversible del suelo

Recientemente se han aprobado normativas a nivel europeo que intentan cambiar el rumbo al modelo elegido y aunque tenemos herramientas a nuestro alcance para paliar los problemas, parece que no acertemos a utilizarlas adecuadamente…

Los modelos de crecimiento que se han establecido a distintas escalas (desde lo global hasta lo local) a lo largo de las últimas décadas, se basan casi exclusivamente en criterios económicos y sus flujos van desde los países desarrollados (que los imponen) hacia los países subdesarrollados (que los padecen). Estos modelos están causando unas enormes disfunciones medioambientales e injusticias sociales a escala planetaria y, paradójicamente, están afectando en mayor o menor grado, tanto a los países que los imponen como a los que los padecen.
Cada territorio en sus distintas escalas de continente, país, comunidad autónoma, municipio, barrio, parcela… tiene sus propias especificidades: clima, orografía, recursos naturales (agua, sol, bosques…), valores paisajísticos, potencial energético… En este sentido podríamos decir que cada territorio tiene sus ventajas e inconvenientes a la hora de ser habitado o, por decirlo de otra forma, un potencial para ser habitado. En unos podrá ser el turismo (clima, paisaje), en otros la industria (fuentes energéticas), en otros la agricultura (idoneidad del suelo), en otros los servicios (confluencia estratégica)… Lo cierto es que cuanto más respetemos y aprovechemos estos potenciales naturales a la hora de establecer las estrategias de ocupación de este territorio, menos imposiciones tendremos que hacer al medioambiente y menores serán los costes ecológicos, económicos y energéticos asociados, así que, tanto a corto como a largo plazo, seríamos los principales beneficiados.

Se echan de menos en este sentido políticas encaminadas a premiar la sostenibilidad (de las actuaciones o empresas que contemplan aspectos como minimizar residuos, producciones agrícolas ecológicas no contaminantes…) y penalizar las generación de materiales que conllevan un elevado coste energético en su fabricación y una generación importante de residuos)

Tomando como ejemplo el potencial del territorio canario, podríamos enumerar algunas de las ventajas e inconvenientes de nuestro archipiélago, como por ejemplo:

Ventajas:
El mejor clima de España (potencial Turístico y Agrícola)
Importantes valores paisajísticos y ecológicos
La mayor radiación solar de España.
Zonas con vientos constantes de intensidad moderada.
Posibilidades idóneas para desarrollar las EERR (Energías renovables).

Inconvenientes:
Lejanía del continente. (coste del transporte)
Sistemas eléctricos aislados. (Inconveniente para la distribución y acumulación de las EERR)
Grandes presión demográfica (Territorio limitado, Inmigración…)
Territorios frágiles. Cuencas visuales amplias. (Impactos ambientales)
No existen otras energías como fuente propias (fósiles, hidroeléctricas…)


Urge definir un modelo ecologista pero no inmovilista, como no podría ser de otra manera, siendo conscientes de que el ser humano para sobrevivir necesita, no sólo ocupar un territorio y procurarse un hábitat, sino también generar economía, lo cual desencadena una serie de procesos que alteran en mayor o menor medida su entorno. Es imposible “tocar” un territorio sin dejar huella. Pero a menudo las directrices se trazan tratando de potenciar un determinado aspecto (el económico) en detrimento de otros igualmente importantes. Eso arroja un resultado que, a la postre, no sólo no soluciona los problemas reales del territorio y sus habitantes (lo que Jaime Lerner llama Acupuntura Urbana, intervenir para solucionar), sino que en numerosas ocasiones estas intervenciones sobre el territorio generan otros problemas nuevos.

Por poner un ejemplo: En la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, prácticamente la totalidad del litoral urbano está ocupado por el Puerto y la ciudad vive de espaldas al mar (puerto que, a pesar de la enorme superficie que ocupa, se ha encontrado insuficiente y se ha determinado la necesidad de realizar otro nuevo, el Puerto de Granadilla, con los impactos irreversibles que ello conlleva). La playa que utiliza la capital se encuentra a 7 km. del casco urbano: La Playa de Las Teresitas. El único problema que esta playa tiene en la actualidad es de movilidad y accesibilidad, especialmente durante los meses de verano, ya que genera unas inmensas retenciones de tráfico en la única vía de acceso que conecta la ciudad con la playa. Una más que polémica operación con los terrenos aledaños a la costa, pretende urbanizar, recortando parte del espacio del que ahora se disponía para aparcar. Es decir, se densificará la población de la zona lo que significa que no sólo no se soluciona el problema existente sino que la intervención contribuirá a complicarlo.

En resumen, los planes estratégicos deberían partir de un análisis riguroso de las circunstancias del territorio desde la escala de comunidad autónoma hasta la de los diferentes municipios para fijar unas directrices de desarrollo general, apoyadas en la “acupuntura urbana”, con una minuciosa lectura transversal de todos los aspectos que a la postre afectan al territorio (lo social, lo medioambiental, lo económico, lo energético, los recursos, la movilidad, la accesibilidad, lo sanitario….), y así diseñar una estrategia que resuelva dichos problemas en el mayor grado posible con una justa proporción de prioridades de los diferentes aspectos.

En la actualidad se están desarrollando, concretamente para la isla de Tenerife algunos planes que cambiarán drásticamente el territorio afectando a enormes áreas: su ecología, medioambiente, relaciones sociales, despilfarro de recursos… Estos planes se trazan en despachos blindados al acceso de la participación ciudadana, contradiciendo lo contemplado por la Ley.

A) Las grandes infraestructuras que se van a desarrollar que afectarán de forma irreversible al territorio y por tanto al paisaje.
a.1) Cierre del Anillo Insular
a.2) Puerto de Granadilla

B) El enorme problema de la Energía. La delicada situación canaria.
b.1) Dependencia al 97% de combustibles fósiles.
b.2) Potencial canario para la generación de energías renovables.
Huertas solares. Impactos en el suelo rústico.
b.3) Políticas de ahorro energético.



A.- LAS GRANDES INFRAESTRUCTURAS QUE SE VAN A DESARROLLAR Y CÓMO AFECTARÁN DE FORMA IRREVERSIBLE AL TERRITORIO Y POR TANTO AL PAISAJE.

A lo largo de las últimas décadas hemos asistido a cambios irreversibles en la fisonomía de nuestro paisaje con afecciones graves a diversos sectores: al medioambiente, a la agricultura y a las formas de habitar el territorio. En una isla donde el 40% del suelo está protegido hemos visto como, por ejemplo:

1.- Se ha sacrificado el excelente y fértil suelo agrícola del Valle de la Orotava, que constituía por si mismo un atractivo turístico (nuestra primera industria) por urbanizaciones y naves industriales. La supresión de este suelo agrícola, supone no sólo una pérdida de calidad en el paisaje, con el consiguiente menoscabo de su atractivo de cara al turismo, sino también una pérdida de autonomía (los alimentos que consumimos provienen básicamente de la importación), al tiempo que los puestos de trabajo vinculados a este sector, buscan otras perspectivas (construcción, hostelería…). Esto hace que, parte de la población del norte, que vivía próxima a sus puestos de trabajo, deban hacer migraciones diarias ya que las alternativas laborales se encuentran centralizadas en el sur de la isla (turismo mayoritario) o en la capital (sector administrativo), así que pronto, el ancho de las vías existentes no parecía que fuera suficiente para el caudal de vehículos que debían soportar.
2.- Se ha favorecido una dispersión urbana que imposibilita la adecuada eficacia del transporte público, es decir, si al punto anterior añadimos que las ciudades ya no son compactas sino que urbanizaciones y viviendas clandestinas se han diseminado por todo el territorio, resultan evidentes las enormes dificultades para implantar una red de servicios públicos que conecte los diferentes asentamientos urbanos. En vez de adoptar medidas correctoras en este sentido, lo que se ha hecho es crear anchas autovías que potencian el transporte privado, por lo que se incrementan los vehículos privados y, lejos de evitar los atascos, se provocan en mayor medida.
3.- Menoscabo de la movilidad y la accesibilidad.- El modelo planificado, a pesar de sus vías anchas (que impactan en el paisaje, seccionan el territorio y le quitan diversidad), no sólo no resuelve la accesibilidad ni la movilidad sino que las complica.
4.- Implantación de una gran central térmica en el sur de la isla (ya se baraja la posible necesidad de construir otra en el Norte de la isla con los impactos que esto conlleva, porque no se han establecido las oportunas políticas en lo que se refiere a ahorro energético y los consumos eléctricos lejos de disminuir (como sería lo más sensato dadas las circunstancias) han aumentado)

Por lo tanto puede entenderse, en una primera aproximación, que las estrategias adoptadas no parecen las más adecuadas ya que hemos perdido en paisaje, en la oferta de alicientes turísticos, en movilidad, en ser algo más autosuficientes en materia de alimentación, etc. y, por tanto, en calidad de vida. Resulta evidente que no se pueden mantener determinados mercados (por ejemplo, el del plátano, cuya gestión depende hoy en día de decisiones europeas y de una dura competencia marcada por precios de otros países que utilizan condiciones laborales abolidas en nuestro país) a costa de subvenciones. Pero no es menos cierto que en un clima como el canario y con un suelo tan fértil como el de la zona norte (actualmente bastante deprimida), se podrían establecer políticas de reciclaje de suelo agrícola para destinarlo a otros cultivos más rentables, con más posibilidades de mercado. Debería ser labor de las Administraciones el investigar y proponer a los agricultores negocios más provechosos que favorezcan economías compatibles con el entorno, que no perjudiquen al medioambiente. Esto supondría una diversificación de la economía (es muy arriesgado, como ya se ha visto, depender únicamente del turismo o la construcción), que podría generar a su vez puestos de trabajo próximos a las residencias de los habitantes de la comarca, y mitigaría las migraciones masivas a las que asistimos diariamente en carreteras y autopistas que afectan definitivamente a la calidad de vida de los ciudadanos.

a.1) El cierre del Anillo Insular.-
Una de las intervenciones que están a punto de realizarse y que se estima que más drásticamente va a influir en el futuro de la isla es el Cierre del Anillo Insular. Esta infraestructura de imposición brutal en un paisaje tan delicado (un estrecho pasillo que separa dos zonas de elevado valor paisajístico y alta sensibilidad ecológica) se ha desarrollado rodeada de misterio y oscurantismo y sin participación ciudadana.
(Adosados en construcción en San Eugenio Alto. Adeje. Tenerife)
Esta intervención conectará la autopista del Norte con la del Sur, produciendo, no sólo unos impactos ambientales desmesurados e irreversibles dada la accidentada orografía del territorio, sino que también proporcionará la “accesibilidad” necesaria para la urbanización de estos terrenos con el doble riesgo de una falta de control por parte de los ayuntamientos de los asentamientos ilegales que inmediatamente proliferan con la apertura de vías rápidas (que no acaban en demolición, sino recogiéndose en el planeamiento) y la tolerancia de inadaptaciones topográficas de la edificación al paisaje incluso en edificaciones legales.


Existen otras posibilidades que parece que no se han valorado y más sensatas desde el punto de vista de los impactos, como la que sugirió Salvador Rueda, en el sentido de que, si es necesario conectar ambas autovías, que sea, por ejemplo mediante un tren que consume menos territorio que una autovía y facilita el control de la ocupación del territorio.




(Dibujo de Federico García Barba con propuesta de descentralización y reactivación económica de algunas zonas del territorio insular.)


a.2) El Puerto de Granadilla.-
Basándose en las dificultades de operatividad del Puerto existente en Santa Cruz, esta polémica y más que discutida intervención pretende establecer junto al Polígono industrial de Granadilla, actualmente en vías de desarrollo, un enorme puerto Industrial que resuelva los problemas que el actual Puerto tiene. Lo malo es que la elección del lugar es poco afortunada ya que de la línea de costa hacia el mar, sepultará un LIC (lugar de interés comunitario) y, de la línea de costa hacia tierra, según expertos en el litoral canario de sobrada solvencia, perjudicará gravemente la playa del Medano. Parece un precio excesivo para resolver un problema de idoneidad operativa, máxime cuando también se ha demostrado que una reconversión del puerto de Santa Cruz, no sólo sería viable, sino que sería además más económico que el desarrollo de uno nuevo.


B.- EL ENORME PROBLEMA DE LA ENERGÍA. LA DELICADA SITUACIÓN CANARIA.

b.1) Dependencia al 97% de combustibles fósiles. Desde 2000 a 2005, el consumo eléctrico ha aumentado un 36% en Canarias.
Canarias en la actualidad sigue dependiendo del Petróleo en un 97% y, lejos de haber reducido el consumo eléctrico y las emisiones de CO2 para viabilizar el cumplimiento del protocolo de Kyoto, ha aumentado el consumo de electricidad entre los años 2000 y 2005 en un 36%.

Pero no sólo ha aumentado el consumo eléctrico. También ha aumentado desorbitadamente el consumo de combustibles ya que, como se analizó en la introducción de este artículo, el urbanismo disperso y un modelo económico centralizado sin una apuesta decisiva por el transporte público, han contribuido de forma decisiva al fomento del uso del transporte privado.

b.2) Potencial canario para la generación de energías renovables. Los huertos solares y sus impactos sobre el suelo rústico.
Este enorme potencial de radiación solar que existe en Canarias, unido al marco legal actual tan favorable (que bonifica de forma muy suculenta el kilovatio generado mediante Energías Renovables) ha hecho proliferar de forma sorprendente los llamados Huertos Solares por todo el territorio español. En Canarias, dada la fragilidad del paisaje y la amplitud de las cuencas visuales, sería más prudente intentar evitar dichas intervenciones y elegir otras alternativas sin dejar de apostar por el impulso a las renovables.

El huerto solar del Polígono de Granadilla está ubicado junto a la Montaña Pelada, (espacio protegido) y en la fotografía puede verse el enorme impacto que causa sobre el territorio. Muy cerca de allí (también puede verse en la fotografía) se empieza a desarrollar el polígono Industrial de Granadilla. Obsérvese el enorme potencial de utilización que tienen las cubiertas de las naves industriales para servir de soporte a los paneles fotovoltaicos. Sólo la parcela ya construida con su zona de aparcamiento, equivale a la mitad del huerto solar previsto.

De esta manera, en vez de duplicar los impactos en el territorio, se rentabilizaría mejor un recurso escaso en Canarias como es el suelo.

Además se ha hecho un estudio mediante el que se demuestra que una nave correctamente diseñada desde el punto de vista bioclimático, no sólo incrementa considerablemente su capacidad para generar energía eléctrica por la óptima colocación de los paneles fotovoltaicos, sino que aumentaría también el confort en el interior de la nave sin tener que recurrir a sistemas de aire acondicionado y calefacción.([1])

Y es que tenemos otra asignatura pendiente además de la de la apuesta firme por las Energías Renovables: El ahorro energético.

Aplicar las estrategias de la edificación bioclimática, por ejemplo, es tan razonable que lo realmente asombroso es que no se esté haciendo ya como práctica habitual. Tan sensato, que tiene mucho que ver con los criterios que utilizaban nuestros antepasados a la hora de construir sus viviendas, por lo que les costaba corregir su confort a posteriori si no lo tenían en cuenta en la fase de proyecto. Sabían perfectamente que ladera debían elegir para construir sus asentamientos, cual era la orientación adecuada para sus casas (el sur, siempre el sur, no sólo porque es más fácil captar sol si fuera necesario, sino porque es más sencillo protegerse de él si no lo es), de dónde venía el viento dominante y si lo necesitaban para disipar humedad y disminuir la sensación de calor en verano, o si debían protegerse de él… Solo que ahora además tenemos el apoyo de la técnica y de nuevos materiales. No se debe renunciar a la innovación.




SI SE PUEDEN ADOPTAR ESTRATEGIAS URBANAS PARA SER MÁS SOSTENIBLES.

A MENUDO LO IMPOSIBLE ES AQUELLO QUE UNO DEJA DE INTENTAR HACER…



I CONFERENCIA CANARIA DE CIUDADES Y PUEBLOS SOSTENIBLES
Santa Úrsula.
Abril de 2008.

(1) A. Reymundo y A. Valero: ANÁLISIS DEL POTENCIAL DE APROVECHAMEINTO DE LAS CUBIERTAS DE LAS NAVES DE UN POLÍGONO INDUSTRIAL EN CANARIAS.

Vivienda unifamiliar bioclimática en La Garita. Telde. Gran Canaria.
A. Reymundo. Arquitecta.










Blogs interesantes de referencia:
http://elblogdefarina.blogspot.com/2008/02/turismo-insostenible.html
http://islasterritorio.blogspot.com/2008/01/el-futuro-de-los-alimentos-bsicos.html
http://islasterritorio.blogspot.com/2008/03/la-globalizacin-de-la-pobreza.html








¿SOMOS SOSTENIBLES?
Araceli Reymundo Izard. Arquitecto.
Tfno.: 922.24.61.82
Santa Cruz de Tenerife artículo publicado en prensa local 12-02-06


El pasado 1 de Febrero, el CSCAE (Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España) convocó en Madrid a un grupo de expertos de todas las comunidades españolas que se encuentran trabajando en temas de sostenibilidad y ahorro energético. El panorama empieza a requerir la adopción de medidas urgentes: Según viene recogido en el informe que el CSCAE emitió en ésta ocasión: “España se encuentra en el puesto 20 de los 29 países europeos analizados en materia de protección del medio ambiente”. El autor del informe afirma que “España ha elegido un mal camino: crecer económicamente a costa del medio ambiente, con gran participación de la construcción, algo que a la larga pasa factura”. De hecho la está pasando ya. ….“Estamos muy lejos de iniciar el camino adecuado para poder cumplir el protocolo de Kyoto en reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Tan lejos que, en vez de disminuirlas, España ha aumentado entre los años 1999-2003 un 41,7% dichas emisiones, mientras que Alemania las ha reducido en un 18,25% y el Reino Unido un 13%. ….La construcción consume en el proceso edificatorio más del 40% de los recursos materiales, el 33% de la energía y es causa del 50% de las emisiones y deshechos, transforma ingentes cantidades de suelo de forma irreversible y crea millones de toneladas de residuos para alcanzar un producto final, en la mayoría de los casos, una vivienda ineficiente desde el punto de vista energético. Una edificación responsable podría abaratar la factura de energía en un 87%.”

Los canarios vivimos en un territorio privilegiado desde el punto de vista del clima, uno de los más benignos de España, pero no es cierto que en todo el archipiélago tengamos un solo clima como han determinado históricamente las normativas térmicas que han afectado a la edificación Canaria. Todos sabemos que en nuestras islas no es lo mismo vivir en una casa en la vertiente norte que en la sur, ni en la costa o en zona de medianía, ni en una zona expuesta al viento o en una resguardada del mismo.

Esta falta de precisión y unas normativas adaptadas de países con climas más fríos, han significado un cierto “relax” a la hora de determinar los comportamientos de los sistemas constructivos mínimos exigidos en las edificaciones y a menudo hacen que se esté mejor en la calle que dentro de los inmuebles, en cuanto la temperatura exterior tiene la más ligera oscilación.

Somos una comunidad que vive básicamente del sol y del medio ambiente y lo cierto es que no estamos sacando el máximo partido a ninguno de los dos:

En cuanto al sol, estamos muy lejos de aprovechar su energía ya que seguimos dependiendo del petróleo en un 98%. Ni que decir tiene que no siendo el petróleo un recurso ni renovable ni propio y con la situación internacional actual, suena bastante alarmante o cuanto menos insensato no adoptar medidas para evitar esta enorme dependencia.

Pero no es sólo eso: tampoco estamos construyendo de forma que aprovechemos la radiación solar al máximo en las zonas climáticas más frías ni protegiéndonos de él en las más cálidas y eso se traduce inevitablemente en que, para estar en condiciones de confort dentro de las viviendas, el futuro usuario debe consumir enormes cantidades de energía (en calefacción y aire acondicionado) en detrimento del medio ambiente.

Afortunadamente, el ahorro energético ha pasado a ser un tema prioritario en las directrices europeas y se estima que a finales de Febrero con la aprobación del nuevo CTE (código técnico de la edificación) se van a endurecer las medidas en varios aspectos, y en el tema que nos ocupa en particular, se produce un ligero avance en cuanto a exigencias en las construcciones a realizar o rehabilitar en el clima canario.

Pasaremos de tener una sola zona climática a tener dos: una desde la costa hasta los 800 m de altitud y otra a partir de los 800 m. Esto no es mucho ya que Santa Cruz y La Laguna, por ejemplo, estarían dentro de la misma zona climática y como todos sabemos esto no es real. Pero el paso importante, y esto si que supone un gran avance en materia de ahorro energético, es que en ambos climas el CTE limita la “transmitancia” (o conductividad térmica) de los muros exteriores de la edificación, es decir, el típico muro de 0.20 ó 0.25 cm de espesor NO cumplirá la norma si no se le pone aislamiento térmico.

Incorporando aislamiento térmico a la envolvente de los edificios, estos se comportarán mejor en condiciones extremas de verano, protegiéndose adecuadamente de sobrecalentamientos, y también en condiciones igualmente extremas de invierno, evitando pérdidas energéticas. Eso favorecerá el no tener que recurrir a los sistemas enchufables que suponen demandas “pico” a la red de abastecimiento eléctrico que aumentan el riesgo de desagradables episodios como el apagón de Palma de Mallorca en uno de los momentos más caluroso de sus veranos.

La arquitectura bioclimática

Pero los canarios tenemos muchos más recursos que no estamos utilizando para ahorrar la energía que no tenemos: la arquitectura bioclimática, que en Canarias resulta eficaz como en ninguna otra comunidad española. Por lo benigno de nuestro clima, sólo con sistemas pasivos (es decir, estudiando adecuadamente el diseño de las construcciones) y unas adecuadas estrategias constructivas (que ahora el CTE hará en parte obligatorias) podemos estar en confort durante todo el año en 34 de los 36 pueblos y ciudades con más población de nuestras islas. Necesitarían sistemas activos, por ejemplo Valleseco (en Gran Canaria) y La Esperanza (en Tenerife).

Y aplicar estas estrategias es tan sencillo que lo realmente asombroso es que no se esté haciendo ya como práctica habitual. Tan sencillo, que tiene mucho que ver con los criterios que utilizaban nuestros antepasados a la hora de construir sus viviendas, por lo que les costaba corregir el confort de la vivienda a posteriori si no lo tenían en cuenta en la fase de proyecto. Sabían perfectamente qué ladera debían elegir para construir sus asentamientos, cual era la orientación adecuada para sus casas (el sur, siempre el sur, no sólo porque es más fácil captar sol si fuera necesario, sino porque es más sencillo protegerse de él si no lo es), de dónde venía el viento dominante y si lo necesitaban para disipar humedad y disminuir la sensación de calor en verano, o si debían protegerse de él…

El proceso frenético de globalización de la información, de la economía, de la construcción…así como la enorme disponibilidad energética que hemos vivido durante el Movimiento Moderno, ha hecho que estas consideraciones pasen a un segundo plano, prevaleciendo estéticas “perfectamente extrapolables” a todas las latitudes ya que las condiciones de confort se solucionaban posteriormente con desmesuradas demandas energéticas. Pero los tiempos han cambiado y estos planteamientos tan poco sostenibles están pasando factura. Y no se trata ya de discutir cuánto petróleo le queda al planeta: los humanos consumimos los recursos energéticos mucho más rápido de lo que el planeta los genera y cuanto más tardemos en adoptar medidas correctoras, menos margen de maniobra tendremos.

No es difícil difundir este mensaje y es tarea de las administraciones (Gobierno, Cabildos) acometerla con seriedad y eficacia. No hay nadie que no quiera habitar en una vivienda que tenga el confort garantizado sin apenas mantenimiento, y a la administración sólo le costaría informar para que el usuario lo demande y los promotores, por tanto, lo ofrezcan. Pero estamos acostumbrados a elegir nuestra vivienda, la inversión más importante de nuestra vida y donde pasaremos el mayor número de horas (en confort económico, caro o imposible) estudiando solamente la distribución y la relación €/m2, sin tener en cuenta aspectos tan fundamentales para el bienestar como la orientación o los sistemas constructivos, ni incluir en los balances económicos los gastos en consumo posteriores.

El costosísimo experimento de las 25 viviendas bioclimáticas del ITER, desarrollado con un enorme esfuerzo profesional por parte de sus responsables está lejos de representar un “catálogo” de viviendas de entre las que cualquier ciudadano medio canario pudiera elegir un prototipo para habitar en él. Algunas de ellas, incluso de entre los primeros premios, necesitarán medidas correctoras de ajuste a las necesidades reales derivadas de condiciones climáticas en nuestras islas para conseguir su confort interior. Esperemos que se adopten las estrategias necesarias para que, después de tanto esfuerzo, todas sean realmente bioclimáticas. Porque si no, correríamos el riesgo de que, después de tanta inversión (entre 180.000 y 240.000 euros cada vivienda según fuentes del propio ITER), la conclusión del ciudadano sea que las viviendas bioclimáticas no funcionan. Se pueden construir viviendas bioclimáticas eficaces con menos presupuesto.

Es más: después de la entrada en vigor del CTE una vivienda bioclimática costará lo mismo que una que simplemente cumpla con las exigencias del CTE (Código Técnico de la Edificación), con la diferencia de que el futuro usuario podría ahorrar hasta el 40% de consumo energético y estar en confort térmico durante casi todo el año “sin enchufar nada” viviendo en una vivienda bioclimática.

El Urbanismo bioclimático.

Otra asignatura pendiente es el Urbanismo bioclimático. En la reunión de expertos de Madrid convocada por el CSCAE era la observación “crónica” por parte de los asistentes: ¿Por qué ya nos hemos metido con la eficiencia energética de la unidad (el edificio como hecho aislado) y aún no nos hemos metido con su manera adecuada de inserción en el territorio?

La explicación que dio la administración en dicha reunión fue desconcertante: que eran políticas que se impulsaban desde el resto de Europa y que la parte de urbanismo aún no se había empezado a mover.

Pero es que los sistemas pasivos donde son realmente eficaces es en los climas templados como el nuestro. En los climas fríos lo más importante es preparar el edificio para que no se “escape” la energía que no tienen más remedio que consumir en calefacción, pues sólo con los aportes solares no sería suficiente. Pero en los climas templados sobre todo en el canario, es fundamental poder captar sol y poder defenderse de él con eficacia en según qué climas y según qué mes del año y por eso el trazado urbano es tan importante y no podemos ni debemos esperar a que la iniciativa la tome Europa con prioridades que pueden no estar adaptadas a nuestras necesidades.

No es lo mismo, en un clima cálido el disfrutar de una fachada sur susceptible de ser protegida del sol con mucha facilidad, que padecer una fachada oeste con enormes sobrecalentamientos. Ni vivir en un piso donde se puedan abrir ventanas de dos fachadas opuestas para favorecer la ventilación cruzada que no tener esta posibilidad. Y tener esta posibilidad o no tenerla la da el Urbanismo: el trazado urbano y la asignación de volúmenes edificables.

La rehabilitación.

Y la otra asignatura pendiente es la rehabilitación. La diferencia entre demoler una edificación y volverla a construir (con lo que esto supone además en materia de generación de residuos), o considerar la rehabilitación del inmueble podría suponer ahorros de hasta el 60% de energía.

En Canarias, como en casi todo el resto del territorio nacional, hemos padecido en los últimos años un ritmo desaforado del crecimiento de la construcción, (por lo general como corresponde a estos períodos de “boom” edificación de mala calidad y bastante poco eficiente), que además no responde exactamente a una ley de oferta-demanda (no hay gente para tanta cama) sino, en muchos casos, a incentivos fiscales que “deforman” el mercado y pasan factura luego al territorio: Así nos encontramos una bolsa colosal de viviendas vacías, cuyos propietarios se han beneficiado puntualmente de dichos incentivos planeando ponerlas en explotación.

El siguiente capítulo es ver cómo se alquila ese enorme y de difícil demanda “parque inmobliliario” y cómo sus propietarios asumirán los intereses crecientes del mercado si gran parte de estas viviendas no llegaran a alquilarse o venderse cuando se cumplan los preceptivos plazos fiscales.

Ante este panorama, ser sostenible no es ya sólo una acuciante necesidad en los tiempos que corren. También será un orgullo para nuestras islas, para los protagonistas del proceso edificatorio: promotores, constructores, técnicos y futuros usuarios, y por supuesto, para los responsables de la administración, si empezamos a cuidar y aprovechar nuestros recursos con sensatez.

Y eso también atrae turismo de calidad…. Cada vez más.



Blogs interesantes de referencia:
http://elblogdefarina.blogspot.com
http://islasterritorio.blogspot.com